La Gradisca y Anna Karenina
Creo que no ha sido buena idea ver Amarcord (Federico Fellini, 1973) el mismo día que terminé la novela de Tolstoi. Por algún motivo la una ha sido nublada por la otra.Quizás sea que Anna, de la que nos separa más de un siglo, te ubica con una naturalidad asombrosa en aquella sociedad rusa de zares, condes, príncipes y princesas, ostentando pompa y miserias por igual, a la vez que describe de una forma magistral los acontecimientos que se viven en el campo, compartiendo con ellos sus problemas y satisfacciones. Su viveza te deja planchado tras su lectura. Con razón flipaban con ella los de la generación del 27, no sabían nada :P!
La Gradisca y su entorno sin embargo no han envejecido muy bien. Probablemente la película fuese lo más en su momento, con personajes excéntricos como el acordeonista ciego, la monja enana, la estanquera tetona y ese exagerado orgullo fascista que reina en el pueblo. Pero a base de tanto chiste picantillo y acontecimientos fantásticos, resulta aburrida y confusa. Hay momentos brillantes, aunque duran poco, como cuando el abuelo se envuelve en un banco de niebla espesa y piensa que le ha llegado la muerte o cuando la gente se desplaza en barcas a ver pasar al transatlántico Rex, pero en general me ha empachado.

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